Ya desde mis dos embarazos empezaron mis preocupaciones con respecto a mis hijos, naturalmente, al principio me cuestionaba si sería o no una buena mamá, así como también deseaba con mucha fé que mi bebé se desarrolle y nazca sanito, entre otras cosas. Esas preocupaciones fueron cambiando y se sumaron otras con el transcurso de los años, actualmente por un lado Ash que está practicamente en la etapa de la adolescencia, aunque gracias a Dios no me da dolores de cabeza y por otro lado Bernardito con sus primeros 'da da da da' y sus veloces recorridas en su andador, etapas totalmente diferentes que son cada día un desafío. Las que tienen más de un hijo saben que un hijo no es igual al otro en cuanto a su evolución o desarrollo y menos en cuanto a carácter o personalidad, en mi caso mis hijos se llevan muchos años de diferencia, doce para ser exacta y es asombroso verme a mi misma teniendo un debate con mi hija porque quiere usar brillo labial al mismo tiempo que estoy cuidando a las corridas a mi bebé que esta gateando.
Las mamás vivimos soñando con el futuro de nuestros hijos, vemos como con el paso del tiempo van desarrollando su personalidad, rogamos a Dios permanentemente por la salud de ellos, hacemos lo necesario para dedicarles el mayor tiempo que podamos (lo fabricamos si hace falta), y deseamos con todo el amor se nuestro corazón que sean felices
Las mamás vivimos soñando con el futuro de nuestros hijos, vemos como con el paso del tiempo van desarrollando su personalidad, rogamos a Dios permanentemente por la salud de ellos, hacemos lo necesario para dedicarles el mayor tiempo que podamos (lo fabricamos si hace falta), y deseamos con todo el amor se nuestro corazón que sean felices
